La maravillosa Costa del Sol es sin duda uno de los destinos turísticos más concurridos de toda España, sobre todo durante la temporada de verano. Localidades como Marbella, Torremolinos, Benalmádena o Estepona se llenan de turistas tanto nacionales como internacionales que quieren disfrutar de las aguas del Mediterráneo a lo largo de los meses estivales, aunque en el litoral también hay otros muchos pueblos quizás menos conocidos, pero que son auténticas joyas escondidas.
Uno de los casos más flagrantes es el de Manilva. Se trata de un municipio de la provincia de Málaga que cuenta con unos 18.000 habitantes, pero entre los meses de junio y agosto puede llegar a tener 50.000 personas paseando por sus pintorescas calles y bañándose en sus tranquilas playas. Por ello, es una de esas localidades idóneas para disfrutar de un ambiente costero increíble, a la par que se evitan las grandes aglomeraciones que se producen en otros puntos del litoral malagueño en las vacaciones.
Manilva, un rincón malagueño tranquilo pero vibrante

La localidad de Manilva se encuentra muy próxima a Estepona, aunque desde luego no tiene tanto ‘renombre’ entre los turistas como su vecina. El pueblo está dividido en varios núcleos de población, y es que el que da nombre a la localidad se encuentra ubicado en unas colinas no muy lejos de la costa, mientras que San Luis de Sabinillas, el más poblado de todos, es el que se encuentra a orillas del Mediterráneo. Por su parte, El Castillo se sitúa cerca de la fortaleza del municipio.
Aunque pueda parecer un pueblo costero más, la realidad es que Manilva oculta auténticas joyas repletas de historia. Ya en la Edad de Hierro hubo asentamientos en la zona, mientras que también pasaron por ella los romanos y los árabes. Ya en el siglo XVIII se construyó la principal maravilla arquitectónica de la localidad, que no es otra que el precioso Castillo de la Duquesa, declarado Bien de Interés Cultural. Eso sí, en el casco histórico repleto de casas de fachada blanca se pueden ver otros bonitos monumentos como la Iglesia de Santa Ana.
Las maravillosas playas de Manilva

A lo largo de los ocho kilómetros de costa que tiene Manilva, según las cifras de su propio Ayuntamiento, se pueden encontrar maravillosas y tranquilas playas en las que disfrutar de arena fina y de las aguas del Mediterráneo sin masificaciones, como las de Punta Chullera o la de Sabinillas. También destaca la de La Duquesa, ya que se encuentra justo al lado del puerto deportivo, que a la vez es uno de los centros neurálgicos del municipio: en él están la mayoría de bares y restaurantes.

De esta manera, Manilva es un destino ideal para aquellos que quieran disfrutar de unos tranquilos días de playa pero que también busquen numerosas opciones de ocio. La localidad se encuentra a poco más de una hora de la ciudad de Málaga, y para ir desde la urbe tan solo hay que tomar la AP-7 (Autopista del Mediterráneo) y coger el desvío al pueblo.
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