La bola de cristal del tertuliano

La bola de cristal del tertuliano

Todo presentador de programas de televisión o de radio sabe que tiene que tener cuidado con la respuesta de la bola de cristal. Desde hace ya muchos años, los tertulianos de los medios de comunicación se han puesto de acuerdo para responder con una famosa frase, que es como un conjuro, cuando se les pide una opinión sobre algún hecho futuro que tiene relación con la actualidad.

No tengo una bola de cristal, pero… Esa es la gran respuesta del tertuliano que, después de utilizar el famoso comodín, lanza sin mucho problema su predicción al mundo con la tranquilidad de haberse cubierto las espaldas con la idea más tonta del mundo. Porque ese es otro asunto, si el tertuliano tuviera realmente una bola de cristal, ¿sabría ver el futuro en ella? ¿Sería capaz de adivinar lo que va a pasar?

No se dice mucho, pero existe la creencia de que si un presentador provoca por su impericia o falta de precisión al preguntar la respuesta de la bola de cristal en la voz de un tertuliano tendrá mala suerte durante año y medio y serán pocos los ministros, altos cargos y subsecretarios de a ochenta mil que deseen hablar con él. Adivinos, oráculos, augures, profetas, astrólogos, nigromantes, médiums, videntes, chamanes o arúspices han practicado con diferente éxito la visión del futuro a lo largo de la historia de la humanidad. No es nada nuevo. 

Me encuentro en este diario un maravilloso sondeo que me pregunta por mis previsiones para el año en curso

El vuelo de las aves, los posos del café, las vísceras, el fluir de los astros, los patrones del fuego, los espejos, los cristales o los huesos y caparazones de animales son algunos de los elementos que han ayudado a predecir el futuro. Ahora nos quedan el CIS, el horóscopo, las porras mundialistas, las apuestas deportivas, los plastas de Nostradamus, alguna echadora de cartas y las octavillas de esos maestros africanos que aparecen en los limpiaparabrisas, nos curan del mal de ojo, nos hacen amarres y nos ayudan a echar un vistazo al futuro.

Quise hacer una porra del 2025 para suplir el vacío de eurocopas y mundiales, pero no pudo ser. Sin embargo, como una revancha de ensueño, me encuentro en este diario un maravilloso sondeo que me pregunta por mis previsiones para el año en curso. Veo para mayor regocijo, que la persona que lo ha maquetado ha colocado una ilustración con una bola de cristal. Respondo a las preguntas con la ilusión de un niño y la esperanza de que me lleguen los resultados. Sí, yo tengo una bola de cristal. 

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