202, la bodega de Rioja Alavesa que ideó un congresista estadounidense

202, la bodega de Rioja Alavesa que ideó un congresista estadounidense


Es una pequeña bodega, de las que llaman “de garaje”, ubicada en Laguardia, en Rioja Alavesa, que hacen unos vinos de viñedos en altura realmente buenos y muy reconocidos internacionalmente, sobre todo la marca Ansa. Hasta aquí todo bien, pero la curiosidad es que esta bodega fue puesta en marcha por un congresista estadounidense del partido Republicano, que digamos que pasaba por allí.

Francis Rooney y su mujer Kathleen, se conocieron en la universidad de Georgetown donde coincidieron en su afición por la cultura española, así como su gastronomía y sus vinos. Hablan bien el español, y lo suelen practicar entre otras cosas porque viven en Florida. Rooney, además, fue el embajador de Estados Unidos ante el Vaticano entre los años 2005 y 2008. Siendo miembro de la Cámara de Representantes de su país decidieron hacer por España el Camino de Santiago.

Pasaron por Laguardia, donde disfrutaron, sin duda, del pórtico policromado de la iglesia de Santa María de los Reyes, que conserva el color por estar protegido de la intemperie. Pero donde sostienen que, de lo que se quedaron enamorados, fue del paisaje de los viñedos ondulados de esta zona de la Rioja Alavesa; y se supone que disfrutaron decididamente de sus vinos. Terminaron el peregrinaje y volvieron a su país, pero ya llevaban en la cabeza la idea de montar una bodega, de momento pequeña, en esta zona de Álava y concretamente en Laguardia.

Todo empezó en 2014

Y esto se materializó en 2014. En su país Francis Rooney se puso manos a la obra. Está al frente de una poderosa empresa de construcción, así que medios no le faltaban. En 2014 compra unos pequeños viñedos, en 2015 pone en marcha la bodega, y en 2016 adquieren diferentes parcelas en altura hasta llegar a 20 hectáreas. A la bodega le pusieron de nombre 202 que es el prefijo telefónico de Washington, y a funcionar.

El personaje fundamental para todo esto es Luis Güemes, con el que conectaron en España y al que propusieron que actuara de enólogo y director general. Tenía que comprar los viñedos, poner en marcha la bodega y empezar a elaborar. Güemes es ingeniero agrícola y tiene el master de Viticultura y Enología de la Universidad Politécnica de Madrid. Trabajó en la madrileña bodega Tagonius, y lleva 25 años dedicado al mundo del vino. Estaba en la riojana Marqués del Puerto cuando le contactaron los Rooney y se apuntó inmediatamente.

Buscó los viñedos más al este y los de mayor altura en parcelas donde hace años prácticamente no se plantaba por ser una zona muy fría y de difícil maduración. Ahora es perfecta debido al cambio climático. En la primera añada que sacaron del 2016 se incorporó a la dirección y al negocio uno de los hijos de los Rooney, Michael.

Los vinos

Han pasado 11 años desde el inicio de la aventura que va sobre ruedas. En 2019 Francis Rooney anunció que no se presentaría a la reelección de la Cámara de Representantes y dejó de ser congresista. Vienen cada tres meses aproximadamente a España, y a su bodega, y se supone que disfrutan, sobre todo con los vinos. La firma elabora unas 25.000 botellas al año que se venden en varios mercados, incluidos el español y el estadounidense.

En Bodegas 202 elaboran varios vinos como Aistear, Airde, un blanco llamado Ostara y el Ansa. Debido a que la familia tiene su origen en Irlanda, han puesto a los vinos nombres gaélicos y Ansa quiere decir “el más querido”. Procedente de viñedos en altura muy viejos. Y con una crianza de 14 meses en barrica. Güemes busca “vinos modernos con alta expresividad aromática, con bocas muy cuidadas y elegantes que invitan al siguiente trago” y lo consigue porque este Ansa 2017 presenta una nariz extraordinariamente expresiva, intensa, muy elegante, compleja, cargada de registros como fruta negra madura, canela, violeta; y en boca es sabroso, los taninos domados, y un buen equilibrio que le da sensación de frescura. Es un vino de guarda que tiene mucho recorrido. P.V.P. 42 euros.

Se dice que El Camino de Santiago da lugar a excelentes experiencias, nuevos amigos, el encuentro con uno mismo; y por lo visto, también, buenas bodegas.

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